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Casos extremos

En este artículo trataremos algunos casos de acoso escolar y sexual sufridos por menores. Muchas personas no se imaginan la gravedad de los riesgos a los que pueden verse sometidos los menores hasta que conocen casos reales.

En la Universidad de Rutgers, en EEUU, Tyler Clementi le pidió a su compañero de cuarto que le dejara solo unas horas, pero otro compañero que se presentó en la habitación vio a Tyler enrollarse con otro chico y dejó una cámara grabando los hechos. Luego publicó ese video y otros posteriores en Internet. Cuando Tyler se enteró no pudo soportarlo y decidió suicidarse. Todo el mundo sabía ahora que era gay.

En el exclusivo colegio de mujeres Marymount de Nueva York, las alumnas fundaron una página web para que se pudiera votar cual era la estudiante más promiscua. Los creadores del foro pedían el voto para “la más zorra del sistema escolar”. Naturalmente era posible votar anónimamente y sin justificar el voto con prueba alguna. Cualquier chica podía ser acusada de ser la más zorra.

Nunca dañar la imagen de alguien en Internet ha sido más fácil. Antes el acoso tradicional sucedía en la escuela y terminaba fuera de dicho entorno. Con los años, perder la relación con el centro originario y los alumnos que lo provocaron alejaba el riesgo de los viejos fantasmas. Pero hoy, cualquier medida tomada contra los menores deja rastro en La Red y cualquier persona puede años más tarde reunir de nuevo información sobre el pasado de una persona, arruinando su carrera futura.

El anonimato en La Red permite dañar la integridad y la credibilidad de algunas personas sin ser incriminados por falsas acusaciones posteriormente. En una ocasión se llegó a afirmar que un determinado joven era culpable de cierto crimen y para cuando se comprobó que dichas acusaciones eran falsas, grupos radicales le habían dado una paliza al supuesto culpable, que resultó ser inocente.

 En el 2006, Megan Maier adolescente de 13 años hizo amistad con un tal Josh Evans. Posteriormente, este personaje se dedicó a vilipendiar y atacar a la citada adolescente diciéndole entre otras cosas que el mundo estaría mejor sin ella. Al final consiguió que se suicidara. Los padres de Megan terminaron por descubrir que el tal Josh era en realidad su vecina, Lori Drew, que quería vengarse de las ofensas lanzadas por Megan a su hija. La menor sufría depresión y baja autoestima, lo que facilitó un desenlace fatal. Lori fue declarada inocente, aunque posteriormente está siendo juzgada en otro estado y se le han pedido 300.000 € de indemnización y tres años de cárcel.

En Cataluña dos menores fueron víctimas de acoso sexual. Una de ellas fue engañada para hacerse fotografías desnuda con la excusa de un casting y la otra cedió fotos suyas en bañador a un adulto que se hizo pasar por una amiga suya en el Messenger.

En abril del 2009, Jaheem Herrera de 11 años se suicidó en Atlanta, EEUU. Otro compañero de colegio en el estado de Massachusetts, Carl Walker-Hoover, también de 11 años, repitió los mismos pasos. El Centro de Prevención de Violencia Juvenil de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades de los EEUU denuncia que casi el 30% de los adolescentes del país se ven envueltos en algún tipo de acoso escolar. En México, país vecino, el acoso escolar en la capital afecta al 77% de los estudiantes de educación básica y media superior.

En Sevilla, una niña de 13 años de edad y su abuela de 75 fueron agredidas el 28 de agosto del 2011 por un joven de 28 años al que la menor conoció por Internet en la red social Tuenti y que llevaba algún tiempo acosándola. Los hechos sucedieron en la Barriada Los Salesianos de Utrera. El agresor golpeó a la niña con una piedra fracturándole el cráneo y propinó patadas a la abuela fracturándole las muñecas y lastimándole la cara. La policía ya lo había expulsado anteriormente de la zona al denunciar la familia que estaba merodeando cerca del domicilio de la chica.